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viernes, 6 de diciembre de 2013

MasterPiece (MasterPiece)



Que los Talent Shows profesionales están de moda es algo que no se pueden negar. Y, como todo, cuando uno triunfa por goleada muchos otros buscan su hueco y aparecen nuevas propuestas. En Italia acaba de aparecer “MasterPiece"; producido por Freemantle Media,el que muchos definen como el “MasterChef” de los escritores; muy comentado en este momento gracias al exhaustivo análisis del blog “El Asombrario&Co.” de elDiario.es que nos lo ha descubierto para muchos. Desde “¡A la Parrilla!” nos gustaría analizar también las claves de este formato y entresacar su fórmula que, aunque no lo parezca, va más allá de “MasterChef”.

LA FÓRMULA: Nombre y mecánica similar a “MasterChef” + “Tu Oportunidad” (“Dragon´s Den”/”Shark Tank”) + “Me Cambio de Familia”

En “MasterPiece” buscan el próximo gran éxito de ventas de la literatura italiana: la mejor obra se publicará con una tirada inicial de 100.000 copias, un número muy superior a lo que en la actualidad suelen ser las ventas en librerías. Para ello, en la fase clasficatoria actual, 10 concursantes se presentan ante un jurado de escritores con su novela inédita para saber si esta se merece ser publicada como la Obra Maestra del Año.

El concurso se divide en tres bloques: audición, prueba de inmersión y prueba final. En las audiciones, los concursantes leerán una página de su obra a los jueces para que estos decidan si merece pasar a la siguiente fase de la criba o no: si la obra recibe dos votos positivos de tres, pasa a la segunda fase de la audición. Tras una deliberación, el jurado debe escoger sólo a cuatro de los clasificados para la prueba de inmersión.

Los cuatro concursantes son divididos en dos parejas para la prueba de inmersión. El programa les tiene preparada una experiencia en algún lugar de Italia, en la que podrán conocer situaciones y personajes concretos desarrollando una actividad que, aparentemente, debe de ser alejada a la de los concursantes: en el tercer programa, una pareja de chicas ingresa en un convento durante un día y medio y una pareja de chicos entra en una convención de culturismo durante un día.

Al volver a plató, los concursantes tendrán treinta minutos para improvisar sobre su experiencia un relato corto según las indicaciones del jurado: por ejemplo, una página del diario de la Madre Superiora del convento que recibió a las chicas, sintiendo que el personaje las acoge aunque pueda temer al ser ellas unas extrañas en su realidad. De cada una de las parejas de textos, el jurado se queda con uno; teniendo así a los dos finalistas del programa.

La prueba final es el Elevator Pitch, el discurso del ascensor. Este se desarrolla fuera de plató, de noche, en el ascensor del impresionante Museo del Cine de Turín. El concursante compartirá trayecto en ascensor con un escritor invitado al que deberá contar la trama de su novela en el tiempo que tarda en subir del suelo a la cúpula del edificio, 59 segundos. De vuelta al estudio, el escritor invitado y el jurado decidirán qué concursante es el ganador del día y debe pasar a los programas finales de “MasterPiece”.  El programa finaliza con consejos de escritores y editores hacia los espectadores sobre cómo escribir una historia mientras que pasan los créditos.



“MasterPiece” utiliza la mecánica del Talent Show culinario: tres fases de juego, la segunda de ellas en exteriores y cada una con una duración máxima de 40 minutos (40, 30 y 20 minutos). Pero no sólo la usa, sino que la explota hasta límites insospechados, mezclándolo con otros formatos que también funcionan y que lo potencian aún más.

La fase de audiciones tiene mucho ritmo y transmite lo mismo que el momento de la venta de un proyecto en “Tu Oportunidad” (adaptación española de “Dragon´s Den”). El concursante no lee solo, sino que el espectador puede seguir la lectura en el mismo instante: todo lo que se lee de una obra se subtitula. Las pruebas de inmersión, al igual que la fase de grupos de “MasterChef” aporta una dosis sorpresa y frescura en cada programa; pero aquí no es sólo un sitio en el que cocinar o para el que guisar: es un lugar donde convivir y acercarse a una realidad al igual que ocurre en “Me Cambio de Familia”. No es casual que a una chica con media cabeza rapada que ha presentado una novela sobre un chaval de 1968 descubriendo su homosexualidad sea una de las que entra a convivir durante dos días en un convento de clausura. Y, al igual que en "Top Chef", también tenemos el posible choque de egos de un grupo de escritores enfrentados a un jurado.

Visualmente, la prueba de inmersión en plató aporta el bello espectáculo de la creación, dado a que los ordenadores de los concursantes están conectados a una pantalla tras ellos mismos por las que ver lo que escriben en ese momento. La prueba final funciona debido al lugar en el que se realiza: en el ascensor de un edificio imponente y al que durante todo el programa se identifica con el último desafío; si fuera el clásico alegato (como en las audiciones) no aportaría nada y aburriría. Además, a la hora de presentar a Turín en esta última fase el programa se impregna de la serie “Sherlock” de la BBC, tanto en gama cromática como en el uso de la técnica del Timelapse con Tilt Shift, haciendo parecer miniaturas a los coches y edificios.

Este formato tiene una ventaja frente a “MasterChef”: aquí el público también cata el resultado final. La literatura se puede sentir más fácilmente que la cocina.

El presentador y coach de concursantes, Massimo Coppola, escribe, es guionista, director de cine y televisión y es editor; similar a la figura de David Trueba en España, pero su atractivo hace que potencie aún más el que un público femenino y más lector de enganche al programa. 


Sobre su llegada a España, es complicado pero no imposible. Es un programa para la minoría que ahora mismo está perdiendo audiencia, y por su temática debiera recalar en La2 de TVE al igual que este se encuentra en Rai 3. Pero, por su presupuesto, se hace difícil que sea allí e iría a La 1. Los amantes de la literatura disfrutarán del programa, pero para que sea un espectáculo depende de un gran trabajo de casting para encontrar a jueces españoles relativamente jóvenes que den juego y caché sin tener que recurrir a Antonio Gala; que, por otra parte, sería un gran fichaje. Dudo que Pérez Reverte acepte, pero atraería mucho a la audiencia y por seguro haría que las redes sociales ardieran y funcionase el programa.

Sólo un “pero”: el programa descubre en buena parte la escritura como actividad industrial desde un plató de la misma estética, algo que puede hacer que muchos espectadores se entristezcan al no verlo como romántica creación solitaria.  “MasterPiece” es un programa que sólo podría recalar en TVE: es una apuesta muy arriesgada por el fomento de la lectura y, aún más, por animar a la creación.

¿Tienen tiempo? No se lo pierdan... Aquí un enlace al tercer programa en la web de la Rai.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Estrellas en alza (Rising Star)


La semana pasada hablábamos en el UpFront de la notoriedad de Israel en el ámbito de la creación de formatos; y esta misma semana se ha confirmado la compra por parte de Antena 3 de un talent show que acaparó un gran interés en el último MipCom de Cannes (la gran feria internacional de formatos de entretenimiento) a Tedy Productions, con sede en Tel Aviv. Se trata de “Rising Star”, cuya traducción literal sería “Estrella Naciente”; algo muy propio de estas fechas de Adviento al ser un programa venido de Oriente. También podríamos traducirlo como “Prometedora estrella”, pero, debido a la mecánica, consideramos que se trata a la vez de un juego de palabras con el verbo inglés Rise (subir, alzar, aumento en el caso de sustantivos); por lo que creemos conveniente traducirlo para este blog como “Estrellas en alza”.

LA FÓRMULA: La votaciones del público durante las actuaciones de “El Gong Show” en positivo + programa en directo + app móvil gratuita

En “Estrellas en alza” un nuevo valor de la música salta al escenario para enseñar cómo es su voz y lo que vale encima de un escenario: en directo y en prime time. Es por ello, que el programa le ofrece un micro para que cante en un escenario circular rodeado por una gran pantalla semicircular que le impide ver al jurado de cuatro jueces y a una abarrotada grada de público; aunque el concursante sabe que ellos están allí: el concursante no podrá verles, pero el público y el jurado sí lo hará a través de la otra cara del videowall. Al iniciar su actuación, en la pantalla aparece una barra de aceptación, que muestra el porcentaje de votos positivos que está recibiendo en ese momento: si llega al 70%, supera la audición. Y que ese porcentaje aumente depende del público en casa, pero no a través de llamadas o de sms: lo harán desde una aplicación gratuita para teléfonos inteligentes. Cada vez que un espectador vota desde su Smartphone, su avatar en la aplicación aparecerá en la gran pantalla semicircular frente al cantante, llenando poco a poco el muro con las caras de aquellos que le apoyan. Si uno de los miembros del jurado acciona su pulsador para darle apoyo, otorgará automáticamente un 7% extra a la barra de aceptación. Si el concursante consigue el 70%, en la pantalla no quedarán huecos vacíos sin avatares y esta subirá para permitirle al cantante sentir el cariño de un enfervorecido público y celebrar su paso al programa.



La gran novedad (y riesgo) de este programa es el hecho de que se pueda votar a través de una aplicación gratuita de móvil. El hecho de que el público vote durante las actuaciones hasta conseguir un determinado porcentaje es algo que hemos visto en otros concursos, la mayoría de ellas con el público en plató. Uno de ellos es la versión española de “El Gong Show” (que poco tenía que ver con la clásica americana) o el reciente “Don´t Stop Me Now” que TeleCinco versionó con Pilar Rubio y José Corbacho llamándolo “Todo el mundo es bueno”.

 En ambos casos, el público vota en negativo, vota para que la actuación acabe porque la desaprueban. En “Estrellas en alza” no es así: el público vota para que el concursante se sienta apoyado, cada espectador ejerce con su móvil como si fuera un coach de “La Voz” y, gracias al muro que separa al público en plató del cantante, se consigue esa sensación.

El hecho de que la interactividad sea total e inmediata con el programa abre la veda en dos aspectos. El primero y más obvio, en el terreno de la incursión del público en las mecánicas de los concursos de forma aún más activa y adictiva: imagina cómo sería un comodín del público en “¿Quién Quiere Ser Millonario?” con esta tecnología; aunque más allá de la encuesta la tecnología quede un poquito corta.  El segundo, y más revolucionario, es que abre en el público un sentimiento ya existente en otros campos: el “todo gratis”, ya no tenemos que dejarnos 1,25€ para votar; algo que podría hacer que la gente dejara de votar para eliminar a un concursante en un reality igual que dejó de mandar SMS para que salieran en pantalla en los programas de debate al poder hacerlo a través de twitter.

Y es que en esa interactividad inmediata y gratuita reside el éxito de “Raising Star”: si aquí en España la aplicación obligara a pagar algo por cada voto positivo, el programa no funcionaría igual de bien y no tendría la atención del público porque sería más de lo mismo, de lo que ya hemos visto miles de veces desde que estrenaron el televoto en Eurovisión en 1997.

“Estrellas en alza” es probablemente el futuro reemplazo de “Tu Cara Me Suena” a partir de febrero de 2014; y, al igual que “La Voz”, será un gran éxito debido a la originalidad en la fase de audiciones. Habrá que ver si también lo es por sus fases de clasificación y final.

lunes, 25 de noviembre de 2013

¡Eso puedo hacerlo! (I can do that!)



Uno de los grandes países que suelen ser conocidos por innovar en el mundo del formato es Israel. Una de las productoras israelíes con mayor proyección internacional es Armoza Formats (“I still standing!”-“¡Ahora Caigo!”), que en el último MipCom han presentado al mercado internacional un talent show con famosos: “I can do that!” (“¡Eso puedo hacerlo!”).

LA FÓRMULA: Famosos + "Got Talent" ("Tienes Talento")  + "Happy Family Plan" ("Todo en Familia")

En "¡Eso puedo hacerlo!" un grupo de famosos se enfrentan todas las semanas al más difícil todavía en cualquier reto imaginable.



Al igual que el éxito de la fórmula de “Tu Cara Me Suena” fue incluir a famosos en la ecuación de “Lluvia de Estrellas” (“Stars in their eyes”); aquí han incluido a famosos en la ecuación de “Tienes Talento”: los conocidos concursantes deberán superar retos que vayan desde bailar un hoola hop a ejercer de barman acrobático, pasando por malabares con fuego. Esto nos demuestra que cualquier competición que pueda ser medianamente lucida y que pueda acaparar la atención del espectador por su espectacularidad, puede ser un fenómeno de audiencias si se utiliza el tamiz de los famosos para que la conozca; como ocurrió en el caso de los saltos de trampolín y “¡Splash”, que tras la buena acogida veraniega que tuvo en Holanda, el mismo equipo desarrolló una versión de invierno con saltos de esquí.

El plató con un escenario de formas redondas en este formato hace que, inevitablemente, nos recuerde a “Tu Cara Me Suena”. Y quizás no sea una mera coincidencia e intenten utilizar ese detalle de la puesta en escena a su favor para asegurarse una mejor acogida en aquellos países que ya disfrutan del formato de imitadores más exportado de España; dado a que en la mayoría de países se utiliza el mismo diseño de escenografía. También son ocho famosos, pero aquí no hay un pulsador para elegir las imitaciones “al azar”: son los participantes los que los escogen dando un paso al frente y gritando ¡Eso puedo hacerlo! cuando se presentan los retos de la siguiente semana. Pero la encerrona será para otro de ellos, porque escogerán (a traición) a un compañero de actuación.

En "Got Talent" los concursantes llevan lo que saben hacer... Pero en "¡Eso puedo hacerlo!", los concursantes aprenden en una semana. Encontramos también una conexión a través de este elemento del reto con otro formato. Un programa que enfrentaba a sus concursantes anónimos a cualquier desafío teniendo sólo una semana para ensayarlo era "Todo en Familia", adaptación española del japonés "Happy Family Plan"; en el que Ramón García retaba al padre o a la madre de una familia a superar un reto a cambio de un viaje a un lugar que la familia desease y un regalo para cada uno de ellos, escogido por ellos mismos. ¡Ay, las lloreras de los más pequeños de la casa cuando papá se veía superado por el reto y se quedaban sin premio! Eso sí, en este programa se potenciaba el reto como prueba a superar, no como espectáculo a conseguir una destreza: es por ello que "Todo en Familia" era un Game Show, y esto es un Talent Show.



En España, "I can do that!" podría haber sido un reemplazo para el inicio de 2014 de “TCMS” como lo fueron los trampolines el año pasado en Antena 3; de no ser porque este formato ha sido adquirido por Cuarzo (la productora de Ana Rosa Quintana) y está barajándose la posibilidad de que aterrice en TeleCinco. Cabría recordar que este binomio productora-cadena gestó el año pasado “¡Mira Quién Salta!” y que, claramente, este programa es bastante más barato que el del año pasado y puede ser igual o más rentable.

A TeleCinco le han funcionado muy bien las últimas temporadas de “Tú Sí Que Vales”, programa familiar de corte similar que ahora mismo no tiene en emisión; por lo que se aseguran que a la audiencia fiel de este formato se le una la audiencia de “Sálvame” con la consabida cuota de casting que pueda enlazar la una con la otra; al igual que ya ocurrió en su momento con “¡MQB! - ¡Más Que Baile!”.
Además, es un programa que se podría grabar en la misma semana de emisión o con dos semanas de diferencia como “TCMS”, lo que facilitaría que colaboradores muy potentes del cortijo de Jorge Javier Vázquez pasen por el escenario. Lo único que podría hacer peligrar a corto plazo la existencia en la cadena amiga de este programa es el futuro retorno de “Supervivientes” o "Acorralados".

lunes, 18 de noviembre de 2013

Yo sobreviví a un concurso japonés (Big In Japan)


En el UpFront de hoy tenemos un reality game que, aunque pudo haber recalado en La Sexta hace cinco años, no ha llegado a estrenarse en España: “Big in Japan”.

LA FÓRMULA: Los concursantes como pez fuera del agua de “Perdidos en la Tribu” + “Supervivientes”/”Gran Hermano VIP” + “Humor Amarillo” + “El Grand Prix del Verano”

¿Qué pasaría si enfrentásemos a un grupo españoles a un concurso japonés… hecho en Japón?

Probablemente, lo más parecido al paradigma de un concurso japonés que hemos tenido en España haya sido el histórico “El Grand Prix del Verano” que hizo que Ramón García nos animara los veranos desde TVE antes de que Bertín Osborne ocupara su lugar en las autonómicas. Siguiendo la senda que abrió “Jeux sans Frontieres-Juegos sin Fronteras” que producía Eurovisión; llegó a nosotros un estilo de concurso de pruebas en el que los concursantes, con disfraces variopintos, caían al suelo de todas las formas posibles o luchaban contra elementos tales como cintas transportadoras, piscinas, péndulos gigantes y el cronómetro jugando en su contra.

Y ellos, a su vez, bebían en parte de dulcificar concursos japoneses tales como “Takeshi´s Castle”, título original de lo que aquí llamamos en su momento “Humor Amarillo”. Porque, hasta la llegada de este concurso ¿En cuántos programas habíamos disfrazado a concursantes de bolo gigante para que fueran derribados?
El gran año de inflexión del concurso de la vaquilla fue el verano del año 2000, cuando decidieron grabar el programa en la plaza de toros de Móstoles y prácticamente todas las pruebas pasaron a tener algún referente del japonés: llegaron juegos como los troncos locos o manos a la carta,  probablemente las más exitosas de esa etapa dado a que duraron hasta el fin del formato.

También debemos sumar que, desde el nacimiento de YouTube, los vídeos de cámaras ocultas o concursos japoneses con desafíos extremos tienen cada vez más adeptos entre los internautas por su estética hortera (permítanme la licencia) y por la locura que parece invadir tanto a presentadores como a público.

¿Están hechos los japoneses de otra pasta o también podrían aguantarlo cualquier hijo de vecino? “Big in Japan” intenta demostrar que cualquiera puede hacerlo (o no) con dos temporadas en la ABC estadounidense (haciendo tándem en la misma noche con “Wipeout!”) bajo el nombre de “I Survived a Japanese Gameshow”, produciéndolo en otros cuatro países más y ganador de las Rosas de Oro al Mejor Reality y al Mejor Concurso. Y los que lo intentan demostrar son los propios japoneses, dado a que la idea de traer a extranjeros a sus concursos viene de la productora nipona Fuji Television Network, creadora del tetris humano de “El Muro Infernal”… o quizás también la idea viene de un mítico capítulo de Los Simpson.



Dos grupos de compatriotas son llevados a Japón para enfrentarse entre ellos a un concurso japonés. El factor reality entra en juego no sólo por el estilo de su realización, sino porque los concursantes son divididos en dos equipos al más puro estilo “Supervivientes”… O quizás más bien al más puro estilo “Gran Hermano VIP”, porque el equipo que gane la primera ronda de juegos vivirá con más comodidades que el equipo contrario. Los perdedores se enfrentarán a una ronda más de juegos para decidir quién de ellos queda eliminado y vuelve a su país.

Al igual que en “Perdidos en la Tribu” o en “Pekín Express”, todo lo que va más allá de las pruebas en sí es vendido como una inmersión en la cultura japonesa con sus pros y sus contras para los concursantes: conocerán lo que es un viaje en tuc-tuc cómodamente como pasajero si ganan la prueba o puede que lo hagan tirando de él si es que la pierden.

El hilo conductor y el desencadenante de todo es ver cómo los concursantes participan en un concurso japonés en Japón: con presentador japonés y con público japonés. Esta sensación se aumenta para el espectador al estar realizado siguiendo ese estilo de peculiarmente desenfadado de los cámaras nipones y con grafismo en japonés. Sobre las pruebas, si es cierto que son prácticamente iguales, pero con una salvedad: donde los japoneses torturan con agua hirviendo o hielo, los occidentales seguimos poniendo (gracias a Dios) harina de repostería. Pero, lo que no cambia, es que los concursantes sufren el más absurdo ridículo; con la diferencia de que el público se ríe de ti y no sabes por qué al no entender el chascarrillo del presentador.

Sobre su llegada a España, ahora mismo ni está ni se le espera. En verano de 2008, justo después de que la ABC acertara con su adaptación y durante el gran apogeo de “Sé Lo Que Hicisteis”, donde Miky Nadal solía ofrecer fragmentos de estos concursos, la cadena compró los derechos para una adaptación en nuestro país a cargo de Zeppelin; algo que se podría antojar algo improbable en este momento. Era un buen momento incluso para dar un gran espaldarazo a la carrera del cómico aragonés y ofrecerle el cargo de presentador; pero ahora puede ser bastante complicado el que pueda llevarse a cabo tal y como lo vemos en algunos vídeos de YouTube. Salvo que los concursantes españoles sean colaboradores de “Sálvame”, creo que tendremos que esperar mucho para verlo en nuestras pantallas. O que a Cuatro se le acaben los tróspidos y decidan sacarle partido para poder volver a enfrentar a un grupo de concursantes a la realización de Eyeworks-Cuatro Cabezas, pudiendo ser un gran remplazo a ellos.

Por cierto, disfruten del capítulo que fue estreno de este programa en EEUU.


lunes, 11 de noviembre de 2013

¡Suelta a los perros! (Release the hounds)



¡Arrancamos en "¡A la Parrilla!" y lo hacemos como nos gusta!

¡Bienvenidos al UpFront! Hoy empezamos esta sesión de screening con un realitygame estrenado la semana pasada en la iTV inglesa con motivo de la celebración de Halloween: "Release de Hounds", que lo podríamos traducir como “¡Suelta a los perros!”.

LA FÓRMULA: Gala de Halloween de “Gran Hermano” + La Casa del Terror del “Club Megatrix” + La película de “Los Juegos del Hambre” + “Fear Factor” + “Scream Queens” + Primera temporada de “Fort Boyard” en Francia (1990)

En “¡Suelta a los perros!” tres concursantes se enfrentan al reto de hacer una marcha en un bosque oscuro durante una noche, siguiendo las flechas que les llevarán a diversas situaciones entre los árboles en las que tendrán que superar sus miedos. Pero no miedos en el sentido de superación de fobias (que también hay un poco de eso), sino los propios de cualquier película de terror. Es por ello que hay continuas referencias a películas como “The Ring”, “El Exorcista” o “Sé lo que hicisteis el último verano”. De hecho, los concursantes llegan al bosque en una furgoneta Volkswagen como si de una mítica película de serie B se tratase. Los concursantes visitan cada una de las escenas (con susto incluido) que les depara el bosque para conseguir una llave con la que podrán abrir los cofres que contienen el premio.


El nombre del concurso lo recibe a raíz de su prueba clave, a la que se van enfrentando de uno en uno según les va obligando el presentador por un walkey (obligando a disminuir el número de personas del grupo), donde el elegido se enfrenta al reto de correr como un pollo descabezado por un callejón de verja metálica después de haber almacenado en su mochila el contenido de uno de los cofres del dinero. Nada que no hayamos visto ya contrarreloj en cualquier otro concurso… Pero, esta vez, no es el tiempo lo que juega en su contra: un grupo de perros guardianes le perseguirán durante su carrera para derribarle. Si salta la valla del final sin que lo hagan, ganará el premio. ¡Ojo! A mayor premio, menor distancia entre la salida del concursante y la salida de los perros.


Estamos ante un programa que, en España, podría encajar perfectamente en Cuatro. No sólo por el hecho de ser un formato arriesgado para el resto de cadenas respecto a su línea actual (hace unos años podría haber encajado sin problemas en el latenight de los domingos de Antena 3, que ya emitió en su momento “Factor Miedo” o “Distracción Fatal”); sino porque es un programa para un público joven que, desde sus inicios, ha sido uno de los objetivos de esta cadena.

El hecho de que perros guardianes adiestrados molesten a un concursante con un traje acondicionado para tal fin no es nueva: ya pudimos verla en algunos concursos anteriores como “El Gran Juego de la Oca” (Aquí la prueba en YouTube). Aunque en el concurso inglés, aparentemente el concursante se enfrenta a cuerpo descubierto, si es cierto que en el momento de la carrera incluyen una especie de parka acolchada que no llega a ser uno de esos incómodos trajes de adiestrador.

La mecánica de llaves y cofres con premios en metálico tiene muchos referentes; pero recuerda especialmente a la de la primera temporada en Francia del mítico “Fort Boyard”; en la que los concursantes buscaban llaves en las celdas con pruebas no para conseguir abrir la Sala del Tesoro, sino llaves para abrir los cofres que estaban dentro de esta. El vestuario de los concursantes y la estética al desarrollarse dentro de un bosque tienen la influencia de la película basada en la novela “Los Juegos del Hambre”; algo que no ocultan la distribuidora del formato (Sony Enterteiment), al incluirlo en su ficha en internet. Además, también apuntan en dicha ficha que el concurso puede otorgar momentos de humor a través de las reacciones de los concursantes; algo que ya hemos visto en otros programas como el reality “Scream Queens”, en el que buscaban a una de las protagonistas femeninas de la saga de terror SAW.

Para aquellos que fueron tiernos infantes en la década de los 90 y principios del 2000, una conexión también podríamos establecerla con el concurso “La Casa del Terror” que se emitía como sección dentro del mítico “Club Megatrix”, en el que equipos de tres niños entraban en una casona abandonada a recuperar de sus monstruos una serie de gemas a cambio de regalos. La misma mecánica, pero sin perros al acabar; aunque sería bastante absurdo que se basaran en un concurso infantil que pasó con más pena que gloria hace cerca de tres lustros. Que, por cierto, donde grababan los exteriores de la mansión son la misma casa que una década más tarde sería la enigmática Villa Dorita de la serie “Los Protegidos”.

“Release de Hounds”, visualmente, es muy potente: no sólo por lo trabajadas que son las escenas y la ambientación de cada uno de los sustos; sino por el espectáculo visual realmente impactante en el que se puede llegar a convertirse la carrera del concursante… Pero del que uno se puede llegar a cansar fácilmente de ser un programa semanal y no un programa eventual. Unos perros que están adiestrados para parar con la señal de su adiestrador; pero de los que llegan a convencer a los concursantes de lo que, correctamente, resumen en el eslogan de venta: “Los perros no saben que esto es un juego”.

¿Quieres disfrutar del programa completo? Alguien ya lo ha subido a YouTube…